Mensaje a los espias activos cubanos.

"Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio." Hoy les habla el apóstol, hoy el cubano de buen obrar, el hombre bueno se acerca para decirles que en el odio y la mala fe está vuestra propia destrucción, pero a similitud de los preceptos bíblicos las malas acciones, la mala obra y los servicios a quien oprime a nuestra tierra se ramifican sobre la simiente y revertido en serpiente, ultima moralmente como a Lacoonte a sus hijos ahogándoles en un mar de desprecio perenne hacia la mala obra del padre. Solo el bien, el paso decidido hacia la luz arranca de la oscuridad a quienes en medio de la confusión o en el deber de proteger a la familia han hundido, sus manos en el fango de la desidia castrista que desgobierna la patria.Hombres de honor sufren el acoso de los implacables servicios de inteligencia del tirano, hombres que tras determinadas circunstancias se han educado, entrenado y prestado servicios en diferentes organizaciones castristas pero que viéndose traicionados en la esencia de la idea que un día tomaron como su fe, no encuentran el modo de eludir una responsabilidad para la cual no están preparados, servir a los que mancillan a su pueblo, a esos niños que devoran angustiados ante los ojos de sus padres el pan que les guardaron a su regreso, de esos ancianos que carentes de esperanzas ya no temen a la muerte pues es la solución a sus pesares. Esos niños pueden ser los hijos de esos hombres, esos ancianos pueden ser vuestros padres. ¿Queréis seguir siendo parte del brazo ejecutor del tirano?, ¿queréis exponeros a que vuestro hijo os pregunte el por qué de tal conducta? Un paredón de fusilamiento es terrible pero es rápido, el dolor se volatiliza apenas unos segundos tras los disparos, ¿pero os imagináis el dolor de siglos de una pregunta?: ¿Por qué lo hicistéis, papá?Cinco decenios, diez lustros, ¿no os resulta demasiado prolongada esta tiranía en tierra de hombres bravos? ¿A que temen? Den el paso de una vez y ofrezcan a sus familias el derecho que tienen de ser libres, den el derecho a sus hijos a sonreír el día de mañana cuando digan: Mi padre no se dejó engañar, no se dejó manipular, mi padre es un hombre de bien, mi padre es de los buenos. Estáis a tiempo de trocar vuestra alma en luz, en amor. Hay muchos que por miles de razones, de circunstancias muy particulares se mantienen en puestos que representan a la tiranía, pero los cubanos buenos, los que levantaremos sobre las cenizas del castrismo una Cuba verdaderamente libre, sabemos que el fondo de sus corazones llevan lastres de amor, hijos, madres, abuelos. Les comprendemos y es nuestro deber hasta tenderles la mano y eso hacemos, pero es la hora de enfrentar esta dictadura que ha vestido de luto una república próspera y que además, en el colmo de la ignominia vende nuestra soberanía. ¿No has pensado que jamás hemos sido más dependientes del capital extranjero que ahora? ¿Te parece bien que a nuestros hermanos o a tí mismo se te mire inquisitivamente al visitar un hotel o una playa para turistas? La revolución nos ha traicionado a todos, y no escondas que lo has sentido cuando has visto a nuestras hijas, a nuestras hermanas, a nuestras vecinas, en brazos de un turista extranjero. ¿Es esta la igualdad que nos prometieron?¿Sabías que las hijas de Raúl Castro tras estudiar en la Alianza Francesa iban cada año de vacaciones a París a perfeccionar su francés y a comprar semillas de orquídeas para satisfacer su hobby preferido? No somos iguales a ellos, pero sí podemos ser iguales en contra de ellos y hacer valer de una vez y por todas nuestro derecho a la libertad que nos corresponde. No debes temer dar el paso que durante tanto tiempo has meditado, aquí es donde están tus hermanos. ¿Acaso no os gustaría decir lo que piensas aunque fuera una vez? Si una vez nos llega la muerte, esta adquiere un tono dulzón cuando nos sorprende con la verdad en los labios, sin nada por decir, sin el espanto y la desazón de esconder la verdad de nuestros pensamientos. Tenemos derecho a una libertad que nos la han coloreado de verde olivo, la libertad no tiene color, es un abrazo, es un apretón de manos, es la sonrisa de un hijo, es descansar sobre la almohada sin remordimientos, es sencillamente el llegar al descanso con la sensación indescriptible de afirmar: Los míos viven, los míos ríen por derecho propio por el sudor de mi frente y no gracias al escarnio de otros.No dudéis, vuestro lugar está aquí al lado de los hombres buenos, lejos de la ignominia, convertidos en martillos implacables que golpea sin descanso sobre el yunque donde se forja una república nueva que llevará ese nombre que sabe a azúcar en nuestros labios: Cuba. La elección es vuestra, como dijo el gran César: Alea jacta est (la suerte está echada).

Por mi hermano Porfin Libre.

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