Armas Quimicas en Cuba II UM1656

Esto lo envio a nuestro foro Miguel Fernandez, uno de los Productores de A Mano Limpia. Si alguien tiene mas informacion sobre este lugar, me encantaria que ayudaran en esto.

Por cierto ya se confirmo esto con otras fuentes, para que no salte ningun payaso comunista a decir alguna boberia. No estamos en los 70 ni los 80, asi que ahorren la muela.

Alfredo Brandariz fue el primer sanitario mayor (1996-98 ) de la brigada de tanques acantonada en la unidad militar Hilario Quemado (a la salida de Santa Clara, encubierta por una empresa militar pecuaria a lado de la autopista Santa Clara-Habana), que puede localizarse con Google Earth.En esta unidad (UM 1656) había también baterías antiaéreas y artillería reactiva. Tanto las cabezas de los cohetes, como los obuses y los proyectiles de los tanques se rellenaban con mercurio R-3 ó R-4. Se comenzaron a preparar luego que una explosión en la instalación de La Campana (Manicaragua) obligó a evacuar a la población.La sección Química de la UM 1656 se denominaba «la galera», porque quienes trabajaban allí eran puestos en cuarentena y tratados con compuestos desintoxicantes. Cada soldado tenía una tarjeta, de fabricación china, que indicaba el grado de toxicidad.En los silos soterrados, donde se procedía a desarmar los proyectiles para rellenarlos con sustancias químicas y montarlos de nuevo, se colocaban jaulas con mariposas Monarcas, sensibles a la toxicidad. La muerte de una mariposa era ya indicio de que el personal debía retirarse.Abundaron los casos de hepatitis, úlceras de la piel, conjuntivitis y hasta esterilidad. Además del tiempo de exposición, la falta de medios de protección y de atención médica adecuados conspiraba contra la salud de los soldados. Los trajes OP-1 eran utilizados como capas de agua y el médico andaba fuera de la unidad, mientras que el especialista en armas químicas, egresado en la Unión Soviética, pasaba la mayor parte del tiempo borracho.Era frecuente que fumigaran al personal por las afecciones en la piel. Incluso se puso en marcha el Plan Alejandro, que consistía en licenciar temprano a los oficiales, con bonificación de 3 mil pesos. El jefe de la unidad era el coronel Caniblanco, uno de los primeros camilitos que llegó a general de brigada, y su esposa era la gerente económica. Esta pareja sufrió el rigor de se manipularan allí armas químicas: el hijo menor contrajo leucemia.Para atenuar la acción de los compuestos químicos se utilizaban pastillas y otros medios de manufactura rusa, que surtían efectos secundarios, en particular la pérdida de peso.Hubo accidentes que dejaban media docena o más de reclutas muertos, porque dentro de los silos había material de guerra caduco. La situación se agravó a tal punto que el jefe de la unidad ordenó tirar todo el armamento obsoleto por un despeñadero y demoler el almacén.Muchos soldados padecían desajustes nerviosos y de personalidad, pero los oficiales eran reacios a aceptarlo. Por ejemplo, el jefe de la primera compañía de tanques (Ulises) encaró a un soldado con desorden psiquiátrico diciéndole que, si estaba loco, por qué no se pegaba un tiro. El oficial le tendió un fusil AK-47 y el guardia no vaciló en tomarlo y dispararse al pecho.La unidad era visitada por el jefe del Ejército Central (Joaquín Quinta Solá), pero éste solía llegar de improviso y sin los grados puestos, dirigiéndose a los soldados con expresiones como ¡Qué pasa, Pancho! La gente pensaba que se trataba de alguien de Retaguardia (es decir: de quienes se encargaban de los abastecimientos).

A continuacion fotos del satelite de la 1656.


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